Los ojos llorosos por resfriado son una molestia bastante frecuente, aunque no siempre se relacionan de inmediato con un catarro. Cuando pensamos en un resfriado, lo habitual es imaginar congestión nasal, estornudos, moqueo o dolor de garganta. Sin embargo, el lagrimeo también puede formar parte del cuadro, especialmente cuando la infección viral irrita la zona ocular o altera el drenaje natural de la lágrima.
La verdad es que esta molestia puede resultar incómoda y, a veces, algo desconcertante. Hay personas que notan lagrimeo constante, ligera irritación o enrojecimiento, y no siempre entienden qué lo está provocando. Pero sí, tiene explicación, y además es más común de lo que parece.
Por qué ocurre durante un catarro
El lagrimeo puede aparecer porque algunos virus respiratorios no solo afectan a la nariz o a la garganta. También pueden irritar la conjuntiva, que es la membrana que recubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados. Cuando esta zona se inflama, el ojo responde produciendo más lágrima de lo habitual.
Además, ojos y nariz están más conectados de lo que parece. Las lágrimas drenan hacia la cavidad nasal a través del conducto nasolagrimal. Durante un resfriado, la inflamación, la congestión y el exceso de mucosidad pueden dificultar ese drenaje. Como consecuencia, la lágrima se acumula y aparecen los ojos llorosos por resfriado.
En algunos casos, incluso puede desarrollarse una conjuntivitis viral asociada a la infección respiratoria. Cuando esto ocurre, no solo hay lagrimeo, sino también enrojecimiento, escozor o sensación de arenilla. No suele ser grave, pero sí bastante molesto.
Síntomas que pueden acompañar al lagrimeo
Cuando aparecen ojos llorosos por resfriado, lo más frecuente es que también existan otros síntomas típicos del catarro, como congestión nasal, estornudos, mucosidad, tos o malestar general. Además del exceso de lágrima, pueden presentarse molestias al parpadear, sensación de irritación, ligera sensibilidad a la luz o secreción acuosa.
También conviene diferenciar este síntoma de una alergia. En los procesos alérgicos, el picor suele ser mucho más intenso y normalmente existe una relación clara con pólenes, polvo o pelo de animales. En el resfriado, en cambio, predominan más los síntomas respiratorios y la irritación general.
Cuándo suele ser algo leve y cuándo conviene consultar
En la mayoría de los casos, esta molestia mejora por sí sola conforme desaparece la infección. A medida que baja la congestión y la inflamación, el drenaje lagrimal vuelve a funcionar con normalidad y el ojo recupera su equilibrio.
Aun así, conviene consultar con un profesional si el lagrimeo se acompaña de dolor ocular intenso, visión borrosa, mucha sensibilidad a la luz o un enrojecimiento muy marcado. También hay que prestar especial atención si la persona usa lentillas o si los síntomas empeoran claramente con el paso de los días.
Cómo aliviar los ojos llorosos por resfriado
Para aliviar la molestia, lo primero es evitar frotarse los ojos, aunque a veces cueste. Frotarlos solo empeora la irritación y puede favorecer la propagación de secreciones si existe una conjuntivitis viral asociada. También es importante mantener una buena higiene de manos.
Las compresas frías o tibias y las lágrimas artificiales lubricantes pueden ayudar a calmar la sensación de escozor o sequedad. Además, conviene evitar el uso de lentillas hasta que el ojo vuelva a la normalidad. En general, los ojos llorosos por resfriado no requieren un tratamiento complejo, sino cuidados básicos y algo de paciencia.